martes, 23 de septiembre de 2014

Murió por los pelos, de Nacho Docavo

Hace un par de semanas, Madresfera me ofreció la oportunidad de leer el libro Murió por los pelos, de Nacho Docavo. Os pongo el resumen del libro que hace Amazon España:


La delirante historia de Manuel Cantera, un funcionario sin funciones que se verá envuelto en una trama de calvos y asesinatos de la que sólo podrá salir airoso usando su imaginación y su extraordinaria capacidad de improvisar.

Cantera tiene que hacerse con la fórmula que los jíbaros utilizan para reducir las cabezas de sus enemigos, una poción que curará para siempre la alopecia y que promete beneficios millonarios a aquellos que obtengan su patente.

Para conseguirla tendrá que viajar a lo más recóndito de la selva de Ecuador en busca de la comunidad indígena que ya en el pasado le acogió y que conserva el secreto ancestral que evita la caída del cabello. Una vez de vuelta en España, Manuel deberá esquivar todas las trampas a las que le somete una multinacional sin escrúpulos, la misma que ha raptado a su novia y que amenaza con hacerla desaparecer...

A pesar de los buenos comentarios que he leido por todas partes, me ha parecido un libro normalito, que pasará por mis manos sin pena ni gloria. La intriga aún la estoy buscando, porque no la he visto por ningún sitio. Lo único que me ha llamado la atención es la descripción pormenorizada de cómo los jíbaros hacían las reducciones de cabezas. 
También googleando, he descubierto que en principio se publicó como una novela juvenil, y así si que me cuadra más. Por eso, desde la opinion de un adulto, le doy un 6, y desde la opinión adolescente, un 8.

Sobre el autor:

Nacho Docavo Alberti (Madrid,1955) estudió Etnografía y desde entonces se dedica a recorrer el mundo, conviviendo con gentes y tribus en África, América, Oriente Próximo, Asia central y Europa. De vuelta a España, se casa y, actualmente, trabaja en una compañía de Multiasistencia. Fruto de sus viajes y otras investigaciones son varios de sus libros en los que realidad y fantasía se mezclan en un divertido género de viajes y aventuras al que le gusta llamar "etnointriga". En 1994 gana el primer premio de relatos de la terraza Conde de Barajas con el cuento Las voces perdidas. Su libro Murió por los pelos quedó finalista al año siguiente en el premio de narrativa convocado por el programa de RNE "El Ojo Crítico". Y en 1996 queda finalista del premio Gran Angular con De vuelta a la cueva.